Entre disfraces, decoraciones, dulces y tradiciones familiares, la comunidad latina de Nueva Jersey se alista para celebrar Halloween sin dejar de lado sus raíces culturales.
A medida que se acerca el 31 de octubre, las calles, los hogares y los comercios de Nueva Jersey comienzan a llenarse de calabazas, telarañas artificiales, esqueletos y luces de colores. Para muchas familias latinas, Halloween es mucho más que una noche de disfraces y dulces: es una oportunidad para compartir con los hijos, reunirse con amigos y disfrutar de las actividades que ofrece la comunidad.
En ciudades con una importante presencia latina, como Newark, Elizabeth, Paterson, Passaic y Union City, la temporada se vive con entusiasmo. Los preparativos incluyen desde la búsqueda del disfraz perfecto hasta la decoración de las viviendas y la planificación de actividades para los más pequeños.
Disfraces para todos los gustos y presupuestos
Uno de los primeros pasos para muchas familias es elegir los disfraces. Los personajes de películas, los superhéroes, las princesas, los animales y las figuras tradicionales del terror suelen estar entre las opciones favoritas de los niños.
Sin embargo, no todas las familias optan por comprar disfraces nuevos. Algunas aprovechan la ropa que tienen en casa, reutilizan prendas de años anteriores o preparan sus propios atuendos con materiales económicos. Esta alternativa permite ahorrar dinero y, al mismo tiempo, estimular la creatividad de los más pequeños.
En los hogares donde participan varios integrantes de la familia, también es común coordinar disfraces grupales para que padres, hijos y hermanos compartan una misma temática.
Calabazas, luces y decoraciones en los hogares
La decoración es otro de los elementos que marca la llegada de Halloween. Las calabazas talladas, las luces anaranjadas, los fantasmas y las figuras de esqueletos transforman las entradas de muchas viviendas.
Algunas familias aprovechan los fines de semana previos al 31 de octubre para decorar sus casas con los niños, una actividad que combina entretenimiento y convivencia familiar.
Las tiendas de artículos para el hogar, supermercados y comercios de temporada también se convierten en puntos de referencia para quienes buscan adornos, bolsas de dulces y accesorios para completar sus celebraciones.
Los dulces, una tradición que no puede faltar
Para los niños, una de las mayores expectativas de Halloween es salir a pedir dulces con la tradicional frase “trick or treat”, conocida en español como “truco o trato”.
Los padres suelen organizar las salidas con anticipación, especialmente cuando los pequeños son de corta edad. Elegir las calles, coordinarse con otras familias y revisar los horarios de las actividades locales son parte de los preparativos.
En algunos vecindarios, los residentes también preparan sus viviendas para recibir a los niños, colocando decoraciones y distribuyendo golosinas. Además, centros comunitarios, escuelas, iglesias y organizaciones locales pueden organizar actividades especiales, aunque los horarios y la disponibilidad varían según cada localidad.
La comunidad latina combina costumbres y nuevas experiencias
Para muchas familias hispanas, Halloween representa una tradición que sus hijos han adoptado al crecer en Estados Unidos. Aunque la celebración no forma parte de las costumbres de todos los países latinoamericanos de la misma manera, muchas familias encuentran en ella una oportunidad para participar en la vida comunitaria.
En algunos hogares, Halloween convive con otras celebraciones culturales del otoño, como el Día de los Muertos, que tiene un significado particular en México y en otras comunidades que mantienen vivas sus tradiciones. Aunque ambas fechas pueden coincidir en el calendario, tienen orígenes y significados diferentes.
La convivencia entre distintas costumbres permite que los niños conozcan nuevas formas de celebrar mientras mantienen el contacto con la cultura y las tradiciones de sus familias.
Seguridad y organización antes de salir
Además de preparar los disfraces y comprar dulces, los padres deben prestar atención a la seguridad. Las autoridades suelen recomendar que los niños pequeños salgan acompañados por un adulto, utilicen disfraces visibles para los conductores y permanezcan en aceras y cruces peatonales seguros.
También es importante revisar los dulces antes de consumirlos, utilizar linternas o elementos reflectantes y consultar las recomendaciones de cada municipio sobre las actividades de Halloween.
Las familias que planean asistir a eventos comunitarios deben verificar previamente los horarios, las condiciones de entrada y cualquier requisito de participación.
Una celebración para compartir en familia
Con disfraces, decoraciones, dulces y actividades comunitarias, Halloween se convierte en una oportunidad para crear recuerdos y disfrutar del otoño en Nueva Jersey.
Para las familias latinas, los preparativos también reflejan el esfuerzo por ofrecer experiencias especiales a sus hijos, compartir tiempo juntos y participar en las tradiciones del lugar donde viven.
A medida que se acerca el 31 de octubre, la expectativa crece entre los más pequeños. Y mientras las calabazas iluminan las entradas de las casas y los disfraces esperan su momento, miles de familias se preparan para disfrutar de una noche que combina diversión, creatividad y convivencia comunitaria.