El centro de detención migratoria Delaney Hall, ubicado en Newark, Nueva Jersey, se ha convertido en el epicentro de una creciente controversia política y humanitaria tras una demanda presentada contra la empresa privada GEO Group, operadora de la instalación, y una ola de protestas relacionadas con las condiciones denunciadas por inmigrantes detenidos. La instalación, administrada bajo contrato con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), enfrenta cuestionamientos por presuntas condiciones insalubres y falta de supervisión estatal.
Las autoridades de Nueva Jersey iniciaron acciones legales después de denunciar que inspectores estatales de salud no pudieron acceder plenamente a varias áreas del centro, incluidas unidades médicas, dormitorios y zonas sanitarias. Según el gobierno estatal, GEO Group habría impedido una inspección integral solicitada para verificar denuncias sobre higiene, seguridad y posibles riesgos sanitarios dentro de la instalación. El Estado busca que un tribunal obligue a permitir una revisión completa del recinto.
El conflicto ocurre mientras dentro de Delaney Hall varios inmigrantes detenidos mantienen protestas y huelgas de hambre para denunciar lo que describen como malas condiciones de vida, insuficiente atención médica, alimentos en mal estado y restricciones para recibir visitas familiares o asistencia legal. Diversos testimonios recogidos por organizaciones y medios locales sostienen que algunos detenidos también han rechazado realizar labores internas como forma de presión hacia la administración del centro.
En el exterior de la instalación, manifestaciones de activistas y familiares se han intensificado en las últimas semanas. Las protestas, organizadas frente al centro de detención, han exigido mejores condiciones para los inmigrantes detenidos y, en algunos casos, el cierre definitivo del complejo. Las tensiones llevaron al despliegue de fuerzas de seguridad y a restricciones temporales alrededor del edificio tras incidentes que derivaron en arrestos y enfrentamientos entre manifestantes y autoridades.
Delaney Hall es una de las mayores instalaciones de detención migratoria del noreste de Estados Unidos y opera bajo gestión de GEO Group, empresa privada contratada por el gobierno federal para albergar personas bajo custodia migratoria. La reapertura del centro ya había generado controversia desde 2025, cuando autoridades locales y defensores de inmigrantes cuestionaron sus permisos operativos y el impacto humanitario de ampliar la capacidad de detención migratoria en la región.
Mientras el gobierno federal defiende el funcionamiento del centro y sostiene que se cumplen estándares de seguridad y atención, organizaciones civiles y autoridades estatales insisten en la necesidad de supervisión independiente y transparencia. El caso de Delaney Hall se ha convertido en un nuevo punto de fricción dentro del debate migratorio estadounidense, enfrentando argumentos sobre seguridad fronteriza y aplicación de la ley con crecientes preocupaciones sobre derechos humanos y condiciones de detención.